Todo un canto a la vida. Me llamo Lucy Barton de Elizabeth Strout es breve, pero intensa. Un rayo de luz en la oscuridad. Una montaña rusa emocional narrada de forma magistral.
Sinopsis
En una habitación de hospital en pleno centro de Manhattan, delante del iluminado edificio Chrysler, cuyo perfil se recorta al otro lado de la ventana, dos mujeres hablan sin descanso durante cinco días y cinco noches. Hace muchos años que no se ven, pero el flujo de su conversación parece capaz de detener el tiempo y silenciar el ruido ensordecedor de todo lo que no se dice. En esa habitación de hospital, durante cinco días y cinco noches, las dos mujeres son en realidad algo muy antiguo, peligroso e intenso: una madre y una hija que recuerdan lo mucho que se aman.
Impresiones
No conocía a la autora cuando me lanzé por esta novela. Pero venía avalada por un premio Pulitzer otorgado en 2009 y algo me decía que merecía la pena. Mi intuición no me falló.
Aunque la novela está escrita años después, el punto de partida es la convalecencia de Lucy. Esta estancia en un hospital de Manhattan, a mediados de los ochenta, le sirve para viajar a su pasado, recorriendo oscuras habitaciones que estaban en el olvido. En principio, ingresó auqejada de una severa apendicitis, pero la recuperación se complicó con la aparición de fiebres altas.
Lucy es madre de dos niñas. Está casada, pero su pareja odia los hospitales, por lo que apenas hace acto de presencia mientras se encuentra ingresada. Eso sí, avisa a la madre de Lucy para que se encargue de acompañar a su esposa, tres semanas despues de su hispitalización. Durante cinco días estará acompañada por una madre cuya relación es practicamente nuda desde hace años. Seran unos días muy intensos.
En Me llamo Lucy Barton seremos testigos de una conversación intima, de un reencuentro entre madre e hija, unidas por el destino, el mismo que las separó años atrás. Hablarán de la niñez de Lucy, de sus hermanos y vecinos, con esa espontaneidad que da sentirse cómodo, entre seres queridos.
En la actualidad, Lucy es una escritora de éxito. Pero sus inicios no fueron fáciles. Muy joven decidió abandonar el pueblo de Maine, donde nació y creció, rodeada de miseria. Su familia era pobre, algo que no pasaba desapercibido para sus compañeros de escuela. Y por si fuese poco, Lucy tampoco encontró especial cariño en su casa, regentada por unos padres muy rigurosos. Su padre trabajaba con maquinaría agrícola, pero no era una empleo estable. Las carencias económicas eran abrumadoras, pese a que su madre colaboraba en la economía familiar cosiendo para otras familias. Afortunadamente, era una niña muy inteligente. Superado los estudios obligatorios consiguió con ayuda llegar a la universidad.
Esos cinco días en el hospital le sirven a Lucy para descubrir una cara más amable de su madre, disfrutar de una complicidad y atención que parecía una utopía antes de estar ingresada. Aun así, y el gran esfuerzo que hace, pues tiene miedo a volar, no deja de ser una mujer muy fría. Se nota que está acostumbrada a la dureza de una vida cruel, precaria.
Pero poco a heredado Lucy del carácter de su madre. Ella es inteligente, sensible y muy creativa. Con tesón ha salido de la pobreza y ahora es una escritora de éxito. Una mujer valiente, fuerte, pasional... una cariñosa madre para sus hijas, que se crian sin las carencias emocionales que asolaron su niñez.
Me llamo Lucy Barton es una novela muy breve, escrita de forma sencilla donde Elizabeth Strout nos acerca a la historia de Lucy, con sus luces y sombras. Sus emociones y sentimientos quedan recogidos en unas paginas donde la nostalgía y la esperanza se funden en un ser, en Lucy Barton. Y es ella, en primera persona, quien nos va relatando esas vivencias, de una forma directa y sin florituras.
Elizabeth Strout muestra una sensibilidad exquisita en Me llamo Lucy Barton. Enorme. Breve, pero intensa. Arrolladora. Desgarradora. Magistral.
"En aquel momento comprendí que no me casaría con él. Es curioso que una sola cosa baste para que te des cuenta de algo así. Puedes estar dispuesta a renunciar a los hijos que siempre has deseado, puedes estar dispuesta a soportar comentarios sobre tu pasado, o sobre tu ropa, pero de repente... un comentario mínimo, y el alma se desinfla y dice: ah".
* Gracias a Duomo Ediciones por el ejemplar













